Una aplicación moderna ejecuta código de decenas de terceros y apunta, en el DNS, a decenas de dominios que no son suyos. Mapear esa red es trabajo difícil, y es donde IONIX se posiciona.
El mapa, solo, produce candidatos. Dice que existe una dependencia y que esa dependencia tiene una falla conocida. Lo que no dice es si, en ese activo, en esa configuración, el camino hasta el efecto descrito está abierto.
CSURFACE cierra esa brecha devolviendo la evidencia que produjo el propio objetivo, con grado de confianza explícito en el hallazgo. Y atribuye el activo al dueño también por propiedad legal, no solo por rastro técnico, lo que importa cuando la dependencia cruza la frontera entre la institución y una empresa del grupo.
La comparación de abajo es por capacidad, y reconoce dónde entrega IONIX.